Resbalas y caes de nuevo en la profundidad del pozo. Te sorprende que, sin ni siquiera pedir ayuda, manos amigas se dejen el alma excavando para rescatarte. Tú solo lloras y provocas más lodo. Entonces alguien grita: «buenas noticias». Luz. Segunda edición de Sin Decir Ni Mu ya en librerías. ¡Gracias de todo corazón!