Te rapas la cabeza y vives una experiencia casi mística. Empiezas a replanteártelo todo: «¿Esas gafas combinan con esa cabeza despejada?» o «¿Qué haces con esos hippyprogres que no aprecian tu sensibilidad estética ni tu lista de bachata en Spotify?» Total, que rompes con el pasado y te vas a encabezar Junts pel Sí. Porque ese cuerpo y ese estilo pijiprogre catalán, con un punto hortera de profe de baile, bien merece un estado propio. Y es que las anatomías de Mas y Junqueras ya no estaban para seducir a las grandes masas…. Aunque desengañémonos, Romeva tampoco es que sea Varoufakis.
1. Ni un pelo de tonto. Sólo hace falta recuperar un par de imágenes de Romeva con pelo para comprender cuál es su principal atractivo: haberse rapado. Porque aunque llevara la misma ropa y tuviera (casi) el mismo cuerpo, con cabellera ese hombre no despertaba la libido de nadie. Era un Joan Herrera fibrado, sin más. A ver si cunde el ejemplo y todos esos hombres indecisos con cuatro pelos colgando se animan y se pasan la máquina o la cuchilla de una maldita vez…
2. No es Vaoroufakis. Por favor, tampoco nos flipemos. Esa calva es más parecida a la de Duran i Lleida que a la de Varoufakis. Romeva posee mejor físico y viste muchísimo mejor que el heleno pero la actitud y el poderío que transmite el ex ministro de economía griego son inimitables.
3. Está bueno. Nada, hace castells y baila salsa. Tiene un cuerpazo y presume de él porque puede. Se gusta, se gusta mucho. Eso está muy bien pero todo tiene un límite: que no dé la sensación de que él mismo se excita al mirarse y al tocarse…. Arghhhh… Y esas camisas generosamente desabrochadas para que sepamos que se depila… A ver, no vas a ser el president pero eres un político, no Jesús Vázquez.
4. Anfibio. Cuando se rapó, se cambió las gafas (menos mal). Esa patilla amarilla (ahora cuela como guiño indepe) está tan incrustrada en su craneo que parece que en cualquier momento se va a tirar a la piscina (con o sin agua, vayan con ojo los de CDC) y hacer los 200 m mariposa. No es una montura muy de izquierdas ni de gauche divine…. Pero, en fin, en política siempre va bien saber cómo mantenerse a flote.
5. Vestuario. Salvo algún tropiezo, viste muy bien. Estilo pijiprogre catalán con toque hortera profesor de lambada -va implícito en el baile (un saludo para mi hermano y sus colegas y amiguitas de clase de salsa que dejarán de hablarme durante una larga temporada). Sabe lo que compra (moda independiente) y cómo combinarlo. Camisas, camisetas de diseño, jeans, americanas desestructuradas, inclusión de color estratégicamente escogido, calzado de firmas ecoéticas y sorpresas varias como cuando lució cuello mao con sahariana para una entrevista en TV3 (ahí sí, #loveRomeva).
- Romeva con camisa blanca y rapado.
- Romeva con camisa blanca y pelo.
- Romeva con camisa negra y rapado.
- Romeva con camisa negra y pelo.
- No os quedéis con el jersey amarillo, esas botas camperas!!! Ideales para bailar «no rompas más mi pobre corazón».
- Se le da muy bien la pose de reportaje para Telva.
- Hacer un Castell y salir bien en la foto tiene mucho mérito.
- Esa calva es más Duran i Lleida que Varoufakis.
- Esa americana… Se la habrá prestado Sala i Martín. Sin ánimo de ofender, pero baila salsa. El punto hortera tiene que brotar por algún lado.
- Emulando al bebé de la portada de Nirvana
- Mola. mola.
- Se mola, mola.
- El cuerpo
- Con pelo era un Joan Herrera fibrado.
- El chaleco le pertenece a Baños, se siente.
- Cuello mao y sahariana, ese día casi lloro de la emoción.
- Las pulseras de hilo de ICV y el anillo de plata en el pulgar de profe de salsa estoy buenorro.