Las principales cadenas televisivas habían programado especiales para seguir la exhumación del dictador. Y este tipo de periodismo, seguidismo y reunión obscena (los profesionales deberían plantearse a qué tipo de basura le dan protagonismo y los espectadores a qué tipo de contenidos mugrientes le sumamos audiencia) se me ha entojado a ratos como la programación que recoge una boda real; la llegada del hombre a la Luna o la extracción del niño Julen del pozo. SEGUIR LEYENDO