Omán, moderno pero tradicional

Los estilos se mezclan. Clásico pero informal, deportivo chic, hippie pijo… Algo parecido sucede en Omán. El discreto pero rico país ha pasado del medievo a la posmodernidad en tan sólo 40 años. Desde que el Sultán Qaboos tomara el poder, todo ha cambiado. Eso sí, la indumentaria externa sigue igual.

«Estudié en EE.UU. Tengo una formación occidental y sin embargo, llevo puestas mis ropas tradicionales, las que me dan una identidad como omaní. Tengo una buena relación con el resto del mundo pero conservo mi propia identidad», aclaraba un historiador del país en el reportaje de Informe Semanal titulado Omán, el discreto centinela. Porque pese vestir como los hombres del desierto -camisa hasta el suelo y  cabeza cubierta-, la indumentaria de los ciudadanos de este país no les impide ser igual de modernos o más que el resto del mundo.

Por lo menos eso es lo que aseguran también distintas empresarias mujeres entrevistadas. «Cuando viajo, el hecho de cubrirme la cabeza hace que la gente piense que soy tonta. Mi niqab (impera el negro) es como si fuera vuestra chaqueta», asegura una de ellas. Por su parte, «su compañera aclara que no es obligatorio llevar esa vestimenta pero que es parte de su cultura.» De todos modos, todas coinciden en que lo mejor es saber adaptarse a las costumbres de dónde acudas. «Yo no visto así -estilismo occidental con un pañuelo en la cabeza- en mi casa. Ahora lo hago porque estoy trabajando y soy una profesional.»  En el reportaje se recuerda que en los 80 la imagen de la mujer era mucho más occidental pero que a las omaníes les molesta profundamente que se cuestione su indumentaria y están convencidas de que se trata de un estereotipo occidental producto del desconocimiento. «Debajo de nuestro niqab, vestimos las mismas marcas y firmas que una española». En definitiva, la tradición, por el momento, convive con la modernidad.

150 150 Patrycia Centeno