La aparente timidez de Matilde de Bélgica, y la discreción en el corte de los atuendos clásicos que gasta, la combate con accesorios arquitectónicos y explosiones de color. Este fin de semana, la reina acaparó todas las miradas en su visita a la ciudad de Lieja al atreverse (hay que estar muy segura de una misma) a vestir un abrigo amarillo Gallina Caponata (3.220 $), a juego con la falda, de la diseñadora belga Veronique Branquinho. En mi humilde opinión, solo por su valentía, Matilde de Bélgica merece un aplauso.

La esposa de Felipe de Bélgica, contrarestó la fuerza del amarillo con piezas camel en el resto del estilismo.
¡Ja, ja, ja! ¡Qué mala eres, Patry! La foto de nuestra amiga Caponata es una pequeña maldad aunque lógicamente es una prueba de que estás en lo cierto. Rigor periodístico ante todo. Aún así, he de decir, que ¡me gusta mucho! El amarillo es un color difícil. Lo ha combinado estupendamente. ¡Bravo por ella!