Un día, con calma, analizaremos con más detalle tanto al nuevo presidente como a la primera dama argentina. Hoy, sólo repasamos cómo fue la investidura de Mauricio Macri y Juliana Awada.
Make in off Me ha encantado tropezarme con estas instantáneas de la pareja preparándose para la investidura. Creo que ningún president@ antes había compartido este tipo de detalles tan «íntimos» en un día tan especial. Obviamente, no es casualidad. Todo es marketing, pero creo que, en este caso en concreto, han acertado: han hecho partícipes a todos los argentinos del momento histórico que estaban viviendo de un modo bastante cercano y fresco.

Macri haciéndose el nudo de la corbata frente al espejo (en España, algunos políticos aún no se han enterado que precisan de un reflejo para ejecutar bien el lazo…). Podríamos pasarnos horas diseccionando los productos de belleza que hay en el baño. Ya os digo que la mayoría de potingues serán de él 😉 Veo que el que hace la foto no tiene mucha experiencia… jajajjajaja…

Aquí, mientras maquillan y peinan a Juliana. No es que el vestido me agrade, pero lo que menos me gustó fueron los zapatos blancos. Ahí debía haber arriesgado un poco más. La niña, en cambio, le dio un toque al look con el calzado masculino plateado (muy a lo Sasha Obama).
Juliana vs. Cristina El blanco (en oposición al negro y la sobriedad masculina que representa el poder oculto) ha significado para las mujeres que han alcanzado el poder un símbolo de pureza y renovación. CFK tomó el bastón de mandos de su marido vestida de blanco y, tras unos años de luto riguroso, el miércoles clausuró su «reinado» de la misma manera. En política no existen las casualidades (y cuando existen, generalmente se las califica de «errores»). Que Julianna Awada escogiera un estilismo que recordara tanto al de Kirchner no se puede atribuir a una simple eventualidad. ¿Motivos? 1) Una mujer no soporta coincidir estilísticamente, aunque sea en días consecutivos, con otra. 2) Julianna tuvo 24 horas para optar por otro estilismo y no lo hizo. 3) Después del feo a su marido, Juliana tenía motivos suficientes para vengarse de CFK. Ponerte un vestido parecido a tu archienemiga, pero luciéndolo con 20 años menos y un físico impresionante, es el equivalente a clavarle el tacón del stiletto en el ojo.

Blanco, transparencias, bordados, encajes, zapato… Cualquier mujer sabe que ese vestido no responde a la «casualidad». Hasta la coleta tenía su intención (mi cuello no está arrugado como el de CFK).
Todo al blanco. Además de Juliana, su hija también vistió de blanco para la investidura de su padre. En primavera (en Argentina están ahora en primavera) es un tono muy recurrido. De hecho, la nueva primera dama también lo escogió para la celebración religiosa (un look más recatado pero jovial, con un conjunto de blazer y pantalón) y para la fiesta de gala (un precioso y sencillo vestido de corte recto con una sexy apertura frontal y el mismo clutch que había lucido por la mañana). Todos los looks los adquirió en una boutique multimarca (firmas internacionales) ubicada en Buenos Aires y llamada Ménage à Trois (nombre sugerente, más cuando Macri confesó que su joven y bella esposa es «insaciable»…).

Supongo que el pantalón era de lino y por eso se dibujan los bolsillos. Sandalias planas para la ceremonia religiosa. Con lo alta que es se lo puede permitir perfectamente.