Dictators’ Homes, de Peter York, es un libro que me hubiera encantado que se me hubiera ocurrido a mí. Porque al igual que sucede con el adorno de nuestro cuerpo (la única propiedad que nos acompaña durante toda nuestra vida); el tipo, estilo y decoración de una casa descubre una parte importante de la personalidad del inquilino. Por eso, la idea de analizar los hogares de los dictadores arroja tanta o más información sobre sus mentes perturbadas que cualquier entrevista o documental. SEGUIR LEYENDO