Supongo que para los directores de campaña de Alberto Fabra, «la naturalidad» pasa por mancharse la camisa y decir «me cago en la leche». Y con esa misma naturalidad, el presidente de Valencia trata de limpiarse con una servilleta (milagro, porque la mancha pasa a ser simplemente agua y no café con leche). Aún así, nos dan a entender que el popular acude a su armario para cambiarse. Pero aunque escoge una percha con una pieza roja, en el siguiente plano vuelve a lucir una camisa azul (podían haberse decantado por otra tonalidad para evidenciar que se ha cambiado de ropa y, por supuesto, haber elegido un modelo que no llevara el cuello interior de color; poco apropiado si se desea transmitir higiene y limpieza…).