César Cabo no sólo controla el tráfico aéreo, también su imagen. Por eso, algunos se afanan en acusarle de demagogo ya que se vale de su físico y de su labia para convencer al público (y en particular, a las féminas y a los gays). Si a los controladores aéreos les queda alguna justificación para una huelga encubierta en pleno puente, esa es su portavoz. En un cara a cara con Pepiño Blanco, ya tendríamos ganador.