Assange y la anunciación

Si el monotema sobre el fin del mundo dejaba espacio para algo más en la jornada de ayer era para comentar la próxima anunciación. Pues el ángel Julian Assange -con el pelo algo más largo que la última vez y peinado repipi- salía a la ventana de la embajada de Ecuador en Londres en la que se encuentra recluido desde hace seis meses para transmitir, imitando al Papa, su mensaje de Navidad a todos sus feligreses. E igual que hace el ángel en la representación de la cabalgata de reyes de mi pueblo, asomado en un viejo balcón con cortinas baratas blancas de fondo y lucecitas navideñas, avisa a sus majestades de que Herodes -los gobiernos- los acecha. Sin embargo, el fundador de Wikileaks con abrigo marrón aseguró que, como el arcángel Gabriel, sostiene la espada de miles de documentos que aún en 2013 volverán a hacer mucha pupa.

150 150 Patrycia Centeno