El cementerio de los elefantes


Ni blanco ni negro; gris. Esa es la tonalidad que invadió la pasada noche el plató de TVE1 y la imagen de los representantes de las cinco formaciones que tienen diputados en Europa durante el último debate sobre los comicios europeos del próximo domingo. Después del espectáculo, no queda ninguna duda sobre por qué Europa es el cementerio de los elefantes.

Incluso si pudiéramos regresar al pasado y asistir al primer debate televisivo mundial, protagonizado por Richard Nixon y John Kennedy, o a nivel español, por Felipe González y José María Aznar, nos sentiríamos más contemporáneos a ese periodo de lo que sucedió ayer durante la retransmisión del último encuentro entre los representantes de las cinco formaciones que disponen hasta hoy de diputados en Bruselas.

Aunque los candidatos del PSOE y el PP al Parlamento Europeo declinaron la invitación de acudir al último debate a cinco bandas antes del domingo, los representantes escogidos por las dos grandes formaciones españolas cumplieron su cometido; nadie echó en falta el nulo entusiasmo de López Aguilar y Mayor Oreja.

Mientras el socialista Ramón Jáuregui –visible su parecido con Rafael Vera- se decantó por uniformarse con camisa y corbata azul y americana negra, algo que no le favorecía debido a su pelo totalmente canoso,  el popular Luis de Grandes, pese a su melenita también canosa y una actitud que hacía honor a su apellido, se encargaba de aportar el toque de color a una velada soporífera gracias al tono salmón de su corbata. Fue además el único que se decantó por el blanco en su camisa, el resto, todos combinaron sus americanas negras con el azul cielo. Eran tantas las coincidencias estilísticas entre los candidatos, pelo blanco y americana negra, que Oriol Junqueras (Europa de los Pueblos) y Willy Meyer (IU) aparecían casi uniformados ante nuestras retinas: sin corbata –que se note que son de izquierdas, hombre- con americana oscura y camisa azul, si por su indumentaria fuera no sabría quién es quién. Pese a ello, a nivel de imagen, fue Meyer seguramente el que transmitió una imagen más segura y coherente con su ideario político. Mientras, la barba de tres días de Junqueras ofrecía una apariencia descuidada e incluso sucia.

Por su parte, el candidato de Colaición por Europa, Ramón Tremosa, engominó su cabello –blanco, por supuesto- excesivamente y añadió a su camisa –azul, por supuesto- una corbata regalo (de estampado a rallas similar a la de los lazos de regalos que tan de moda estuvieron hace 4 años) y nudo gordo que distraía la eficacia de su mensaje.

Sobre la decoración de la localización, ¡pá verla! La controladora del tiempo, Pepa Bueno –debido a las condiciones que suelen interponer los partidos políticos para aceptar un debate, el periodista sólo se presta a dar el turno a cada uno de los participantes sin más-estaba situada en una plataforma alejada de los candidatos (como si la pudieran contagiar de algún tipo de gripe). También los colores escogidos por el escenario – blanco, gris, azul y negro- no animaban el espacio y fundían a los candidatos que, desafortunados ellos, no supieron advertir antes si sus estilismos destacarían dentro de plató. Y qué decir del tono de la imagen, más propia de un capítulo de la serie Cuéntame cómo pasó que de un debate del año 2009.

De todos modos, si el objetivo era justificar por qué al Parlamento Europeo se lo conoce como el cementerio de los elefantes, acertaron de todas, todas.

150 150 Patrycia Centeno